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Agronegocio, el holocausto guaraní

“El hombre muere en todos aquellos que mantienen silencio ante la tiranía.” Wole Soyinka

A escasos dos meses de la tragedia de las hermanitas Adela y Adelaida Alvarez en Huber Duré seguida de una mortandad de animales intoxicados, los venenos de los sojeros se cobraron una nueva vida. Darío Cabral de solo 20 años, falleció el jueves 9 de octubre en el Hospital de Clínicas, donde permanecía internado a causa de una"cirrosis hepática", que derivó finalmente en cáncer.



La vivienda de Darío Cabral está rodeada de sojales, en el distrito de Lima, departamento de San Pedro, en Paraguay y el pozo de abastecimiento de agua también lo está. Allí se realizan constantes fumigaciones con agrotóxicos, según cuenta su madre: "muchas viviendas e incluso escuelas se encuentran en las mismas condiciones" ."Cuando mi hijo Darío tenía 11 años su foto fué publicada incluso a nivel internacional por la enfermedad de su piel y varias organizaciones sociales como la Coodinadora de Derechos Humanos (Codehupy) entre otras, llegaron hasta la comunidad, pero hasta ahora estamos en las mismas condiciones y no hicieron NADA." agregó.

El hígado ayuda a limpiar la sangre y deshacerse de los venenos. Debido a que los pesticidas son venenos muy fuertes, el hígado a veces no puede deshacerse de ellos. La exposición a los productos químicos en los pesticidas y metales pesados a través de verduras, frutas y alimentos también puede dañar el hígado.Estas toxinas se almacenan en el hígado durante toda la vida para causar daño hepático. Cientos de estudios internacionales dan cuenta de los efectos de los agrotóxicos evidenciando la elevación de transaminasas, ictericia, colostasis, y alteraciones de la coagulación

El daño hepático puede ocurrir después de una intoxicación grave o después de trabajar con plaguicidas durante muchos meses o años y las personas expuestas a los pesticidas tienen mayor probabilidad de contraer cáncer que otras personas. El cáncer de hígado es común en personas con cirrosis y tiene una alta tasa de mortalidad. Los tratamientos actuales son limitados y sólo tendrán éxito si el médico detecta el cáncer a tiempo, antes de que el tumor sea demasiado grande. Por esta razón, los galenos deben examinar a las personas con cirrosis en busca de signos de cáncer de hígado cada 6 a 12 meses, mediante análisis de sangre y ecografías. Estos datos corresponden a un estudio publicado en el año 2009 “Liver Cirrhosis” de los especialistas en gastroenterología y hepatología Dr William Sanchez y Dr Talwalkar Jayant del Mayo Medical School, Rochester USA y el estudio de los rusos Bezuglyi, Kaskevich y Komarova, que ya en el año 1976 lo asociaban con los agrotóxicos en su investigación “Liver cirrhosis as a result of prolonged effect of pesticides”.(La cirrosis hepática como resultado de efecto prolongado de los plaguicidas).

Seguramente disfrazarán la causa de la muerte del joven diciendo que asociarlo con su habitat fumigado “no es concluyente” tal como afirmó de las cardiopatías en niños la médica Milagros Vargas Peña, de ese mismo hospital, en el Simposio de Transgénicos y Agrotóxicos realizado el 25 y 26 de septiembre pasado en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA. Siempre les falta un "detalle"para no asumir una verdad que ya no puede ocultarse, y lo maquillan de "mesura"

Los estudiantes de medicina descubrieron algo en Huber Duré, que no pudieron mostrarlo en el Simposio y todos sabemos que se encontraron restos de carbamatos allí, pero está prohibido hablar en voz alta sobre el tema.La frustración de los jóvenes parece no ser importante, hay que mantener el status cuo y soslayar al decano, o no habrá más Simposios esterilizados.

El joven Cabral no bebía, ni era obeso, pero tenía cirrosis, con la piel escaldada desde niño, fué diagnosticado primero como “porfiria”, pasó su corta vida bajo fumigaciones, consumiendo alimentos y agua contaminada.

Quien estuvo presente en la guardia del hospital cuando llegó Darío Cabral manifestó indignado -“Llamamos a que las autoridades estatales tomen un céntimo de conciencia de esta realidad infra-humana en la que viven miles de campesinos y pueblos originarios. Este modelo de producción es totalmente criminal, ecocida y genocida. Los envenenamientos y muertes -a causa de los venenos del agro- seguirán impunes mientras existan "falsos/as" representantes del pueblo, es decir, mientras existan fiscales, jueces, personal policial y otras instituciones pertinentes que estén resguardando "intereses particulares" antes que actuar y proteger la vida humana y el medio ambiente. Darío, en tu nombre, en el nombre de Silvino Talavera y de tantos niños, niñas, adolescentes víctimas de este modelo agro-productivo seguiremos en pie resistiendo, denunciando y luchando contra estos criminales que utilizan armas químicas contra la población paraguaya.” esas fueron las palabras  Hugo Céspedes, de la Coordinadora de Víctimas de Agrotóxicos, del Barrio Los Naranjos de Ñemby.

Céspedes es quien también se llevó todos los aplausos en su intervención en el Simposio. Cansado de levantar la mano para participar, se acercó a la mesa de oradores y tomó el micrófono. Esé viernes 26 de septiembre, en esa intervención, denunció ante todos que el hoy fallecido Darío Cabral estaba internado en ese Hospital de Clínicas e invitó a los disertantes y médicos a que lo visiten para ver in situ los daños en humanos que producen los agrotóxicos.

Sus palabras fueron publicadas por la Asociación Argentina de Periodistas Ambientales en la nota de amplia difusión “El glifosato dijo ausente” realizada en Asunción para ese medio: - “...Otra intervención que se llevó los aplausos fue la de Hugo Céspedes, docente del Barrio Los Naranjos.“Sencillito, -dijo-no se puede hablar de OGM, no se puede hablar de plaguicidas sin hablar de los efectos al ser humano. Yo soy víctima de los agrotóxicos aquí a 10 km de la capital en Ñemby. Por su parte la doctora Stella Benitez Leites presento aquí un estudio con los niños afectados por vivir al lado de la empresa Chemtec y entre esos niños está mi hija”. “Hace una hora-reprochó- que estoy levantando la mano para hablar y manifestar enfrente de Uds. que hay muchas personas que pueden demostrar los efectos en la salud humana. Yo soy un afectado, mis hijas, mi gente, mi barrio son víctimas de estos venenos y de este modelo productivo, un modelo criminal que amparan y promociona de la manera que actúan. Así como me consta que la DEA promociona la fumigación de cultivos ilícitos con glifosato y otros venenos en la zonas rurales, y me consta porque fui funcionario del Senave. Me consta porque he escuchado las quejas de la gente afectada. Mi única pregunta a los expositores es si estos OGM pueden denominarse alimentos, si son semillas estos “eventos”, que “eventualmente te pueden matar”, “eventualmente producen daños”, “eventualmente afectan a la salud”. Ahora si quieren ver los efectos de los venenos aquí mismo en el Hospital de Clínicas de la UNA está internado un joven de 20 años, llamado Darío Cabral, proveniente de Lima, San Pedro, afectado por los químicos, el pozo de agua en esa zona está en el medio de sojales. Tiene daños hepáticos, síndrome de piel escaldada.” denunció. Y concluyó: “Por favor médicos y científicos, sean sinceros y no vengan aquí para figurar en un cartón, sean comprometidos con la salud humana."
Nadie contestó su pregunta. Conocida también como enfermedad de Ritter, la piel escaldada es rara en los adultos, pero puede afectar a personas con insuficiencia renal e inmunodeficiencia y estas pueden ser provocadas por los agrotóxicos.

Era demasiado tarde para Daniel Cabral, inmolado por un Estado ausente, la connivencia y la corrupción enquistada en organismos y colectivos ambientalistas (solo para las fotos), sumados a la cobardía y la complicidad de los profesionales de la salud, que junto a la prensa funcional, parecen avalar sin rechistar al caporal de turno de los sojeros: Horacio Cartés


Fuente: Asociación Argentina de Periodistas Ambientales (AAPA)-Medio&medio

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