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POR LA AGRICULTURA ECOLÓGICA EN CASTILLA-LA MANCHA

La agricultura orgánica va ganando adeptos de forma progresiva en nuestro entorno europeo. No tan solo para garantizar que el producto llegue al consumidor sin trazas de fertilizantes ni sustancias químicas de efecto poco conocido e incluso indeseable para la salud de las personas, sino que se convierte en una actividad agropecuaria totalmente armónica con el medio ambiente.



La crisis que estamos viviendo puede favorecer la búsqueda de nuevos yacimientos productivos en un sector que deberíamos valorar más, y en que ayuntamientos como el nuestro ( Valdepeñas ) podrían favorecerse, con iniciativas no tan solo formativas, como el Curso de Huerto Ecológico que en estos días se inicia en la Universidad Popular sino facilitando actividades de agricultura orgánica que puedan facilitar el comercio orgánico y la consiguiente vida mas sana que hoy se va apoyando, con certificaciones europeas y con un consumo mas responsable.

  • Los niveles de nutrientes en los alimentos orgánicos han demostrado ser superiores que los convencionales.
  • La utilización de plaguicidas está demostrado con su presencia en alimentos su influencia perniciosa tanto en temas de fertilidad como en alteraciones hormonales con sus consecuencias en sobrepeso, problemas digestivos...
  • Ayudan a mejorar el sistema inmunológico por que fortalecen las defensas ante muchas enfermedades.
  • A diferencia de los alimentos obtenidos con los OMG (organismos modificados genéticamente) mas conocidos como transgénicos, que todavía no están suficientemente estudiados sus consecuencias en el consumo, presentan mejores propiedades tanto en sus sabores como en sus propiedades saludables.
  • El rasgo principal nos llevaría a practicar una agricultura mas sustentable en el curso del tiempo y especialmente amigable con un medio ambiente, desgraciadamente muy alterado en nuestro entorno castellano-manchego.

Muchos son los usos agropecuarios que se han visto muy alterados en estos tiempos. No sabemos cuantos han introducido técnicas inadecuadas o insostenibles. No podemos evitar cuestionar si ha merecido la pena incrementar producciones ”regadas” en terrenos de secano, ahogando unos acuíferos muy saturados – que incluso han favorecido cambios ecológicos profundos en nuestros cauces y alumbramientos naturales.


Productos de secano, como las lentejas, que muchos españoles han sustituido en épocas de una bonanza artificial vuelven a ser glosados por su importancia en la alimentación sana.


No hablemos del aceite de oliva o del vino , que debe ocupar la atención preferente en su aspecto de calidad, por encima de cantidades de producción.



La “cultura” de la ganancia fácil, los subsidios europeos, con poco trabajo, va a tener que ir dejando paso a un redescubrimiento de la vida campesina, porque la apuesta industrial y de servicios nos ha llevado donde estamos.


Como ambientalista creo que debo mirar con mas atención a un nuevo desarrollo del sector primario y agroturístico de nuestros entornos, nos sobran campos y espíritu creativo que puedan favorecer las industrias agropecuarias antes que la competencia del sur o del norte nos destruya.



Darío Pozo Ruz.
CEAM de Valdepeñas.


2017  EcoLaMancha